Capítulo 07 de 16 · 10 de noviembre de 2021

De MDQ a los Bramadores

Relato escrito durante la travesía y conservado en su redacción original.


La salida de Mar del Plata se cumplió con los requisitos de costumbre. Los 4 roles en la PNA nuevos, la despedida de los amigos de toda la vida y los nuevos que hicimos, el llamado para pedir autorización de navegación de canal y otra vez al “agua pato”.

El mar estaba ligeramente movido, pero con el transcurrir de las millas se fue atenuando. Pusimos rumbo a Miramar, para hacer una navegación costera de proximidad. Yo tengo un afecto particular por ese lugar. Desde la época de existencia de mis bisabuelos maternos, que la familia veranea, siempre que las circunstancias y el país lo permite, en ese lugar. Las cenizas de mi padre y tío están esparcidas en ese Vivero Dunicola. A propósito de mi padre, no les he contado que fue marino, y de el herede mi nombre completo, y él a su vez de mi abuelo.

Cerca de las 17:50 hice un vivo de Instagram, (emoji de contento) donde en presencia de algunos amigos y primos conversé con mi madre, que desbordaba de alegría por poder apreciar Miramar desde el mar y tener noticias de su alocado hijo. Salude en mi corazón a mi viejo, y con su permiso pusimos rumbo 225, con proa a península de Valdez. Destino mas probable Rawson. Motivo, alta chance que nos recibiera un norte de 30 nudos.

La navegación se desarrolló con normalidad, pasamos, con las ultimas luces, la costa de Mar del Sud, luego Necochea y Quequén, y ya no volvimos a ver la costa.

A la altura de Bahía Blanca empezaron a aparecer nadando pingüinos magallánicos y momentos mas tardes, las toninas overas (delfines de estas aguas). Ellas hacían las gracias en nuestra proa. Impresionante y asombroso a la vez. ¡Parecen chicos jugando en las olas!

La comida estuvo bien variada, salieron las picadas de costumbre, hicimos vieiras gratinadas nuevamente, para agotar tan preciado regalo de Mario y Ana. Juan cocinó unas papas con jamón, queso y huevos en el horno; y yo una noche amasé unas pizzas. Las “perdices” regaron todas estas fantasías, sin faltar algún gustoso de las birras o en algún momento descorchar un elixir espumante de la Flia. Bizet.

Los mediodías estuvieron bastante nublados y no pudimos sacar mas que alguna recta de altura al sol con el sextante. Si se nos dio, el día 9-11 donde el Torry pudo hacer las Alturas reciprocas y tomar la meridiana. ¿Y yo?... no me despertaron (emoji de cara roja y fruncido), aunque me dicen que fueron tres veces y yo no di respuesta. Estaría fundido y aclimatándome al mar. No obstante, estuve presente en la toma de las ultimas alturas reciprocas.

Desde el día 8, el segundo de navegación, el viento fue rotando hacia el Este desde el SE con intensidades crecientes, el día nueve ya con vientos bien francos del NE bajamos la mayor, izamos trinquetilla, y redujimos un poco la velocidad para no adelantar nuestra llegada. Estábamos a la vista de Punta Delgada, en península de Valdez.

En el puerto de Rawson, la amplitud de marea es importante, por lo que se desaconseja entrar en la subida alejado del momento de la pleamar (estoa). Si uno lo hiciera, la velocidad del flujo de ingreso hace que el barco pierda gobernabilidad y la corriente se lo llevé, sin poder maniobrar mucho. Lo aconsejable es cercano a la estoa, donde esa corriente no tiene tanto flujo

Decidimos no ingresar al golfo nuevo, ya que Pto. Pirámides esta cerrado por las ballenas. Ese puerto es el único dentro del golfo que da algo de abrigo a los fuertes vientos del norte. Kracker nos sirve para ese cuadrante, y Madryn esta también muy a la intemperie y amarrados a una boya.

Al momento de estar escribiendo esto, 01:10AM del día de ingreso a puerto, estamos navegando con trinquetilla a 6 millas al sur de la costa de Valdés, lo que nos da abrigo al viento norte que recibimos de 32 nudos, con rachas de hasta 37. Gracias al diseño del barco permítanme decirles que desde que salí de Bs. As., no he tocado el traje de agua. Sigue, tal como lo puse, en el armario de la sala de la timonera.

Corresponde mención especial a los integrantes subidos a bordo en el puerto de mar del Plata.

Gustavo Souto, según su propio decir, agradece el poder estar cumpliendo uno de los sueños de su vida. También integrante de la tribu de la mencionada isla, las vueltas de la vida hicieron que no nos viéramos por algunos años. Las reuniones en el club y las comilonas en el CDH hicieron que su presencia fuera habitual en la actualidad de la tribu nauta. Quizás su única ausencia justificada, esta relacionada a los viajes por su trabajo. “BJ Sutton” no hace reír mucho con la particular mirada de alguien que transita el país por las rutas. Las charlas son muy variadas y de diversos temas. Pero como la ropa sucia se lava en casa, no voy a revelar su contenido aquí. Si voy a contar, ya que es parte de este viaje y nuestras risas, la historia de Robocop. Gustavo afirmo un día que por su estatus de “trabajador del volante”, ha podido estar 72 hs. sin dormir. Flor de farsa fue desenmascarada en alguna navegación previa a MDQ este año. En esta pierna, debo decir que nunca se acostó en ningún de las camas del Atlantis, aunque si lo hemos visto retorcerse de las formas mas extrañas, en el sillón de la mesa de la cámara de la timonera, para conciliar un sueño con ronquidos algunas veces - (ja). ¡La figura del “¡Falso Robocop”, quedo totalmente plasmada!

Diego Bussetti, ha sido siempre un asiduo concurrente de los “meetings” de la tribu, como todos ha tenido esos periodos de salirse del horizonte. Cuarenta años de amistad son muchos.

La principal característica de Diego es su particular obsesión por el orden y la limpieza. Tiene también, un montón de otras cualidades mucho más destacables, pero la perversa mirada de quien escribe y de muchos de la tribu que me rodea, impiden que los resaltemos, y mas cuando hablamos de una historia que busca ser leída en algún momento posterior.

El “Tío” como lo hemos apodado desde las épocas adolescentes, tiene 2 pinceles en su automóvil, con el fin barrer cualquier, polvo, pelusa o tierrita que se pueda juntar. Al llegar al Atlantis busco algún pincel sin decir nada, con la idea de seguir con su rutinaria actividad de limpieza. Nosotros después le dimos uno para que no lo consuma la abstinencia. Los griegos decían, a que a sus dioses les encantaba divertirse con algunos seres humanos, y para lograrlo torcían los devenires para generar las mas insólitas desgracias y tragedias. Pues bien, al Tío lo encontraros los dioses del Olimpo. Sabedores de su necesidad de mantener todo limpio, un día hicieron que su inmaculado y nuevo traje de agua, sufriera una mancha. Sin la menor duda, ante semejante afrenta, la prenda fue puesta en el lavarropas con el fin de regresar a ese estado inmaculado. Los Dioses mostraron sus dientes en una sonrisa socarrona. Desde entonces, ese traje de agua, al cual se le desintegro su componente textil interno, produce un riego bastante copioso de una nevisca blanca, ni bien uno se lo pone, ha ensuciado el interior de cuanto barco se ha subido y al TIO hay que medicarlo para que no convulsione.

Para esta pierna en particular, le fue abierto el forro y extraído todo ese contenido interno, no obstante, la nevisca sigue apareciendo en el piso de la cámara de la timonera, y los dioses en complicidad de algún otro, le han escondido los pinceles para juntarla… (Emoji de risa)

No puedo dejar de decir que es un incansable, que nunca se marea, que siempre esta dispuesto a hacer lo que sea necesario en una navegación y que siempre es un placer navegar con él, aunque no me despierte para tomar la altura al sol y comer una picada.

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Atlantis arribando al Puerto de Rawson, fotografiado desde tierra por el Dr. Pablo Yema
Arribo al Puerto de RawsonEl Atlantis en su arribo al Puerto de Rawson, en una fotografía tomada desde tierra por el Dr. Pablo Yema.