Antártida · Capítulo 03 de 5 · 25–29 de diciembre de 2021

Gerlache y Bahía Paraíso

Hacia el estrecho de Gerlache y Bahía Paraíso.

Sábado 25 de diciembre de 2021


Por supuesto que el amanecer, que nunca existe porque siempre es de día, fue mas tarde de lo previsto, por lo cual hicimos en desayuno almuerzo. Lo que a todos nos ocurre con esto del cambio, con 24 hs de luz, es que nos es muy difícil saber cuando hay que dormir o comer.

Luego de los brindis de la navidad, decidimos salir a explorar las ruinas de la base y la estación ballenera.

Con el Torry armamos el gomón y llevamos a María Sara y María a la costa. Juan decidió quedarse a bordo.

La forma en la cual la gente ballenera trabajó y sobrevivía en la hostilidad de este clima, y en aquella época, para mi es increíble. Fotografiamos todo lo que se pudo. Como la guía de visitantes lo permite recorrimos toda su extensión libremente y al llegar a la punta el Torry decidió subir a la ventana de Neptuno. Esta es una depresión en la altura de la línea del cráter que, por un desprendimiento en alguna época, la hace mas baja. Desde ahí se puede ver hacia el exterior, es decir hacia el mar. Hacia abajo hay dos piletones de mar que se adentra en la roca con aguas verdes. La foto que el Torry le hizo es genial

Luego de eso retornamos al Atlantis, recibimos el pronóstico para los días siguientes y decidimos hacer el cruce del mar de la flota y arribo a Puerto Mikkelsen (isla Trinidad) al día siguiente. Cenamos temprano, sobremesa con amaretto y lemoncelo y a dormir.

Domingo 26 de diciembre de 2021


Diana sonó a las 7:00 horas. Juan que se había despertado unos minutos antes nos levantó a todos. Preparo el desayuno con unos sabrosos huevos revueltos y luego de eso nos vestimos para hacer todas las maniobras en cubierta.

El fondeo se levantó sin problemas y un rato después estábamos deshaciendo el camino de WP para la salida de los Fuelles de Neptuno. Como la condición era muy buena pudimos hacerles muchas fotos a esas moles de piedra. Ya afuera y a una distancia de una milla, María Sara visualiza la imagen de un corazón perfecto por debajo de la ventana de Neptuno, a la derecha de los fuelles. Esa imagen esta dada por sombra y color de la roca. La imagen es la típica que uno pone en los mensajes de WhatsApp. La isla nos despedía simpáticamente.

Nos pusimos proa al viento. Izamos mayor y trinquetilla, poniendo rumbo sur para cruzar el mar de la flota.

El mar nos traía una ola de un metro de la aleta, la distancia a recorrer es de 70 millas hasta puerto Mikkelsen. Como el viento era tan poco nos dimos el gusto de abrir la vela yanki. Poco a poco la distancia se fue achicando y con la alarma del radar empezaron a aparecer los primeros hielos flotantes. La navegación se transformó en algo que requería de mucha atención. Eran muchos los escombros de hielo y por supuesto no todos tienen la magnitud para dar un eco en radar, pero sí pueden ser grandes como para golpear fuerte al Atlantis.

Como es nuestra costumbre ingresamos a puerto Mikkelsen a las 23 hs. Y media hora después estábamos fondeados al lado de un fragmento mediano de iceberg que al rato se dio vuelta y siguió su curso.

Cenamos las ya conocidas “bolsitas” y con los clásicos amaretto y lemoncelo, nos fuimos a dormir

Lunes 27 de diciembre de 2021

La alarma de fondeo sonó a las 7 am. No porque haya garreado, sino porque cambió el sentido de la corriente.  A esa hora esta ingresando al lugar un barco de pasajeros de “Q Expedición”, llamado “Ultramarine”. Al rato se ven que bajan los gomones con pasajeros para visitar el islote norte.

El puerto de Mikkelsen es una bahía que se abre en dirección SE en forma de “C”. en el centro de esta formación cubierta por hielos y nieve, se encuentra el islote. En el habitan pingüinos de barbijo y esta el refugio de la marina argentina que se encuentra cerrado por un candado ARA. (Aunque la tentación fue mucha, no esgrimimos nuestras costumbres aprendidas en Rio Santiago).

Rato después mientras preparábamos el gomón para desembarco y ya sin visitantes del “Ultramarine” el islote, ingresa La goleta “Amazone” a Mikkelsen. Desembarcamos nosotros en dos tandas y durante la segunda ellos también lo hicieron. Eran cerca de 15 rusos que viajaban en ese hermoso barco por el mundo y ahora estaban en la Antártida.

En Mikkelsen hicimos fotos de la fauna, recorrimos muy poco pues no queríamos molestar a los pingüinos y las dimensiones del islote es de 200 x300 mts. aprox.

Salió un vuelo con el Drone para sacarle fotos al Atlantis en el Agua. Esta vez la cámara no se empañó tanto por el frio, y las fotos salieron bastante buenas.

Se almorzaron unas bolsitas de “Sabor de Reyes", y sin nada mas que hacer, decidimos levantar el fondeo y poner rumbo a Caleta Cierva. Eran ya las 17 hs.

Entramos en el Gerlache sin mayores inconvenientes. Los WP que teníamos nos llevaban por una ruta bastante tranquila. Cerca de las 21 hs arribamos a caleta Cierva y nos encontramos nuevamente con nuestros conocidos del Amazone. La caleta se encontraba llena de escombros de hielo. Sobre la ladera de la costa se observaba la base “Primavera”, que por ser una de las temporarias de verano, aún estaba sin gente. Tratamos de hallar un lugar para fondear, pero la costa con hielo nos imposibilitaba acercarnos . La sonda registraba batimetrías de mas de 100m. Los hielos son fácilmente desplazados por el viento. Estos desplazamientos pueden generar que el velero quede atrapado, lo cual además de averías por golpes, implicaría una demora en esperar a que se despeje el área para volver a zarpar.

Sin mas remedio, ni opciones, decidimos continuar hacia puerto Foyn. El pronóstico que habíamos recibido nos decía que habría vientos fuertes a muy fuertes por canalizaciones orográficas en el Gerlache. Al rato de comenzar nuestra travesía recibimos un mensaje de nuestras guardas meteorológicas, recomendándonos que nos guardáramos. El viento sería de proa y nos costaría mucho avanzar.

Martes 28 de diciembre de 2021

Poco a poco el mar fue creciendo en ola, al igual que en viento. Los 25 nudos de frente hacían muy difícil el avance. Al tomar mi guardia a las 04:00 de la mañana, Eolo seguía en aumento y rápidamente llegó a los 35 nudos con olas de 1.5 a 2 metros. El avance era tan penoso que solo pudimos avanzar tres millas náuticas en esas 3 horas. A las 7;00 desperté al Torry. Le pase la guardia explicando la situación. La presencia de hielos complicaba la derrota y las rachas que sacaban al velero de su curso. Era difícil sostener el rumbo. El “Amazone”, que también nos seguía dificultosamente , se pego a la costa, luego se abrió hacia el centro del Gerlache, y cuando casi pega la vuelta, decidió poner rumbo sur, con costa a sotavento. Le daba muy justo para hacer la nueva pierna rumbo a Foyn. El Torry pudo avanzar solo una milla náutica durante las tres horas de su guardia. Al tomar  Juan la posta, decidimos hacer la misma estrategia que el “Amazone”, pero sin estar tan pegados a la costa de sotavento. Con el nuevo rumbo la velocidad fue aumentando y el viento fue disminuyendo. La presencia de tierra e islas desde barlovento lo iba debilitando a Eolo. De una pierna prevista de 6 hs. Tardamos 16 hs en llegar a Foyn. Consumimos más combustible del previsto. Para no estar tan justos de gasoil, deberíamos pedir o conseguir en algún lado. Nuestros nuevos amigos del “Amazone”, nos ayudaron con la maniobra de amarre, sugiriendo un lugar seguro dentro de la locación. El lugar nos daba reparo para todos los cuadrantes de viento y el agua no tenía olas. Puerto Foyn era una antigua estación ballenera, cuyas ruinas la nieve no dejaba ver. Solo se apreciaba los restos de un barco naufragado en ese lugar, donde la mitad de su casco hacia proa vela fuera de agua.

En nuestro contacto con los rusos del "Amazone", le pedimos para comprarle 200 lts de Gasoil y agua. Ellos gustosamente accedieron, aunque luego no quisieron que les paguemos. Daniel, el capitán, dijo que era un regalo; que esto es lo normal en estas latitudes. En agradecimiento les llevamos algunos de los productos mendocinos de abordo. Especial atención le presto a un gin mendocino, de manufactura de la familia Bizet. Por experiencia de reuniones en el “CDH” con la tribu, este producto tiene poco tiempo de sobrevida. Es muy bueno. El ruso tenía buen ojo.

Como el lugar era ideal, pudimos hacer vuelos con el dron desde altura.

Cenamos muy tranquilos después de tanto ajetreo y nos fuimos a dormir.

Dia 29 de diciembre de 2021


                                      

Diana sonó a las 7.00hs. Repasamos los wp para llegar a bahía Paraíso en las cartas náuticas. Para esta nueva pierna no teníamos mayores referencias previas, así que los puntos de la derrota salieron de las cartas náuticas de papel de abordo. El problema de la cartografía antártica es que algunas veces ¡¡la costa está corrida literalmente! Es decir que cuando querés ir al WP este se encuentra sobre la tierra. De todas formas, la navegación seria parte por el gerlache, luego se ingresaría al canal ERRERA (ver video). Desde ahí se entra en un fiordo de glaciares imponentes, donde está puerto Neko, para por último tomar el canal MARINERO que desemboca en el Canal ARGENTINO NORTE llegando a nuestro destino: Bahía Paraíso.

De todo lo que hemos visto en la Antártida, todos coincidimos que el canal Errera fue de lo mas lindo. La meteorología acompañó para que la navegación fuese tranquila. De no haberse dado esta condición, la presencia de mucho hielo en el Gerlache y en el resto del recorrido hubiese sido muy dificultosa. En el canal Errera se encontraban dos buques de pasajeros. Uno de ellos había bajado a turistas a remar en kayak dobles, bajo la atenta supervisión de dos gomones. El segundo buque estaba un poco más adelante. Lo consultamos para ver la factibilidad de cruce, dado que el hielo era mucho. La respuesta fue que por nuestro porte (chico) no tendríamos problema en cruzar. Con mucho sol, con el drone en el cielo, fuimos navegando lentamente esas aguas esquivando los hielos que iban desde pequeños escombros a témpanos más grandes que nuestro velero. Los glaciares que caían sobre la costa daban una imagen imponente al cuadro general. Al llegar al fiordo de Neko, observamos el destino que salteábamos por cuestiones de tiempo, pero no sin dejar de apreciar lo imponente de esos glaciares que le hacen de pilares a cada lado, al mencionado puerto.

Al ingreso al canal Marinero, sobre el islote Pingüino, a nuestro babor nos encontramos con la base meteorológica chilena Pte. González Videla. Escuchamos conversación de VHF por el canal 14, donde nuestro AIS les indicaba nuestra presencia. El numero del MMSI que identifica en sus tres primeros dígitos a la embarcación como argentina, hizo quizás, que no quisieran comunicarse con nosotros. Y nosotros, quizás por miedo a recibir otra negativa, no solicitamos poder visitarlos.

La entrada a Bahía Paraíso también fue imponente. Se ingresa por dos canales, uno norte y otro sur. Está enmarcada entre montañas cubiertas de nieve y glaciares. Al fondo del saco se encuentra la base científica argentina Alte. Brown. Es llamativo como en el plóter aparecían no menos de 6 señales fijas AIS alrededor de ella. Por supuesto todas puestas por chile, y si uno supiera las marcaciones o enfilaciones correspondientes, nos hubieran servido de ayuda a la navegación. Da una gran pena ver como la presencia argentina, en muchos lugares antárticos  se encuentras deshabitados  sobre final de diciembre, y no así los de otros países que llegan hasta del otro lado del Ecuador. Los motivos de esta demora en la campaña antártica me son conocidos, pero no me explayare al respecto, ya que no es mi intención polemizar.


Al llegar a la base Brown, fondeamos frente a ella. Armamos el gomón y salimos a explorar dos posibles lugares de fondeo que nos era conocidos. Todo el fondo de la bahía estaba cubierto de hielos en escombros y témpanos. La caleta que se encuentra a la izquierda de la península, sobre la cual se asienta la base, tiene un acceso difícil por el calado. Llegar a ese lugar con el barco, significaba intentar pasar por hielo que se había acumulado, con alta densidad sobre el curso de acceso a la caleta. Al ir a explorar el fondeadero del lado derecho de la península, nos pareció muy abierto y poco reparado. La decisión fue quedarnos donde estábamos y al día siguiente zarpar. El fondeo no había hecho un buen agarre. Durante la cena el viento que raramente es del Este, empezó a sacar los hielos de ese saco izquierdo a la base. La deriva hacía que vinieran sobre nuestro lugar de fondeo, y algunos de dimensiones considerables nos golpearan. Por radio recibimos el llamado del HMS “Protector” que, de patrulla por el Gerlache, nos había detectado por el AIS y nos ofrecía el pronóstico meteorológico y la situación de hielo. Su mensaje no era muy alentador. Nos decía que para el 31 se avecinaba un temporal y que la zona del estrecho de Neumayer y Lockroy había mucho hielo con un canal que interpretamos como Lemaire o algo así (había mucho “QRM” = ruido de fritura) tenía una densidad de hielo de 10/10. En el AIS detectamos el “Ocean Tramp”. En comunicación por radio nos enteramos que ellos venían del Neumayer y nos comunicaban también que Lockroy estaba lleno de hielo.

No hizo falta más, que otro hielo de dimensiones considerables nos golpeara el casco, para que con un panorama como el que pintaba, decidiéramos partir de ese lugar, dejando la escala de Lockroy y la navegación por el Neumayer fuera de programa.  

La posibilidad que la pasáramos mal el 31 de diciembre y el 1º de enero, hicieron que la decisión fuera partir hacia las islas Melchior. 

Tratar de refugiarnos en la caleta de la izquierda, que tenía ya menos hielo por la migración de hielo hacia nosotros, nos ponía en el riesgo que, después del temporal, no pidiéramos salir por estar tapada nuevamente. Habíamos leído relatos de algún navegante que tuvo que espera días para poder salir.

La máxima latitud alcanzada iba ser en la que estábamos: 64º 53,500´Sur. pisamos continente antartico. Mas que satisfecho estábamos con lo que la Antártida nos había dejado ver. En el curso NAVANTAR (de navegación antártica) solían decir que a la Antártida se entra con una ventana, se hace lo que hay que hacer lo más rápido posible y siempre a buen resguardo, para poder salir nuevamente con ventana favorable. Eso es lo que hicimos.

Levantamos fondeo. Cargamos wp en el plóter para el archipiélago Melchior levantamos el ancla y esquivando témpanos y escombros de hielo salimos por el canal argentino Norte nuevamente, a visitar el canal Gerlache.