Antártida · Capítulo 04 de 5 · 30 de diciembre de 2021 – 2 de enero de 2022

Islas Melchior y Canal Murature

Los días en el archipiélago de las Islas Melchior.

Tripulación antártica en el Canal Murature, archipiélago de las Islas Melchior
Canal Murature · Islas MelchiorLa tripulación durante la etapa antártica.

Jueves 30 de diciembre de 2021.


Al inicio del día, cuya luz nunca se fue, nos encontramos navegando por las aguas del Gerlache. A la 03:00 le tomo la guardia a Juan. Ya desde la conejera había percibido que la cosa estaba picada por olas y el ruido de un tempano chocando contra el casco nos había despertado. Al subir a la timonera Juan me mira y me dice: - “vos podés creer que tenemos 25 nudos de jeta?”. Me cuenta del incidente del choque contra el hielo. La formación de corderitos en las crestas de las olas y la ondulación del hielo por estas, hacia difícil identificarlos, tanto por la vista como por el radar. Durante esa guardia no me senté. Estaba parado tratando de mirar por encima de las olas y distinguir toda mancha blanca, para descifrar de qué se trataba.

El viento rotó del SE hacia el E, cosa que hizo que la navegación fuera un poco menos lenta. Poco a poco la intensidad fue bajando, y a las 5.45 estábamos dejando el ultimo WP del Gerlache para poner rumbo dentro del canal que nos llevaría a las Melchior. Despierto a Torry para la guardia dejando la derrota a 18 millas náuticas del fondeadero donde nos dirigíamos.

A las 11 de la mañana y después de pasar por unos cuantos canales, dentro del archipiélago de islas que conforman Melchior, fondeamos. El lugar es reducido, bien guarecido de cualquier cuadrante de viento. Las laderas de las islas entre las que nos encontramos están cubiertas de hielo. El lugar se llama canal Murature. En él hay una pequeña caleta en la cual pudimos desplegar dos cabos en forma de bigote de gato por popa.

Como el viento es nulo, pudimos hacer vuelo de dron. Las imágenes desde el aire del conjunto de pequeñas islas son espectaculares. Parece un pequeño delta en el medio del mar con un montón de islotes cubiertos de nieve. No se me ocurre mejor lugar que este para despedir el año y recibir al que viene.

Mientras tanto, aguardamos la ventana para el cruce del Drake.

Viernes 31 de enero de 2021

El día fue muy tranquilo y relajado. Las actividades fueron hacer un poco de orden interno en el barco, limpiando y acomodando todo. Recuento de provisiones. Lamentamos la ausencia de algunas galletitas que se habían consumido. Ya no había más. ¡las Pepas! Una desgracia su falta.

Por suerte las provisiones para los festejos de fin de año habían sido bien calculadas y estipuladas. Pusimos a enfriar el champagne, María Th. a la tarde comenzó con la cocción de un brownie, consumiendo la última ración de chocolate que era específicamente reservada para tal efecto. A eso de las 21 hs comencé con los preparativos de la cena. Como las pizzas habían tenido una muy buena aceptación abordo, se había decidido que ese sería el menú. Esta vez no fue de harina integral sino de harina común. Salió un medio metro mitad cuatro quesos, mitad calabresa, al estilo uruguayo. Pizzas de masa gruesa. Luego vino el postre donde María se volvió a lucir. Y ya sobre el final del año fui a buscar a la popa, la botella del Cava “Viudas Seguras” que Francisco Portillo, practicante de mi guardia e hijo de una pediatra amiga, me había regalado para este viaje. In situ le hicimos el video de agradecimiento, sacando la botella que se estaba enfriando en el mar, rodeada de todos los escombros de hielo.

Llegaron las doce, brindamos, todos dejamos registrados nuestros deseos y agradecimientos en un video de celular…. La verdad que nos sentimos unos bendecidos de estar en el momento y lugar en el que nos encontrábamos.

Sábado 1 de enero de 2022

La circunstancia que la crecida de la marea hiciera que se zafara unos de los cabos de amarre, obligaron a que nos tuviéramos que subir nuevamente al gomón. No habíamos terminado de brindar y la Antártida hace que le prestemos atención a los detalles, más cuando esperábamos un temporal. Probablemente sería suave ahí adentro del canal Murature, pero siempre hay que estar preparados para lo peor.

Como la luz nunca se va, y el hecho que fuese la 1:15 no nos amedrentaba, fuimos en tanda a visitar una colonia de focas, que se encontraba a unos 400 metros de distancia, sobre una plataforma de mar congelado en el canal de entre dos islas. Ellas ni se inmutaron por nuestra mirada desde el gomón y mucho menos por el cambio de año.

Sin mas que hacer y muy felices todos nos fuimos a dormir.

El despertar nos encontró con una intensa nevada que había llenado la cubierta del Atlantis de 10 cm de nieve bastante compacta. Después de las fotos de rigor Juan y María Th. salieron a despejar la cubierta por miedo que más acumulación y peso cambiara alguna situación de equilibrio o flotabilidad del barco. Al sacudir las velas enrolladas de proa la cantidad de bolas de nieve que caían de estas nos se podían creer. La acumulación era importante.

Luego de eso el día transcurrió entre juegos de cartas con las quejas alternadas del Torry y María, ante la sospecha de jugadas poco honrosas en los partidos de truco o escoba del 15.

No faltaron el cruce de innumerables mensajes de buenos deseos de innumerables familiares y amigos, a través del "In Reach" de Garmin (localizador/mensajeador de texto satelital). Lamentablemente nunca logramos que el teléfono satelital se conectara a la red Iridium, y esto no fue solo desde la Antártida. Ya a la altura de Isla de los Estados nunca más logramos conectarlo. Desgracias de habitar el lado Sur del planeta.

El resto del día transcurrió escuchando música, recordando épocas a partir de lo que con ella se evocaba, alguna película en el viejo DVD portátil y por último unos fideos tipo pennes con salsa de tomate y ajo, cocinados por el Torry. ¡Muy rico!!

Como el lemoncelo y el amaretto, también habían llegado a su fin, nos tuvimos que conformar con un single malt con hielo antártico. ¡¡Qué manera de sufrir la nuestra!!