Antártida · Capítulo 02 de 5 · 21–24 de diciembre de 2021

Isla Decepción

La llegada a las Shetland del Sur y los primeros fondeos antárticos.

Martes 21 de enero de 2021

El tranco del Atlantis venia apurado a vela y motor para asegurar la entrada, antes de que ocurrieran los vendavales pronosticados. Las millas se fueron descontando una a una y justo en el momento del solsticio estábamos saliendo del Pasaje de Drake para ingresar al pasaje Larrea, situado entre la isla Smith al oeste y Levingstone y Nevada al este. Ya en las cartas náuticas de la PC y del plotter del barco se comenzaba a ver las figuras de tierra nuevamente.

Es obvio que esto trajo algo de disminución de la tensión, habíamos cruzado el Drake, y si bien en el trayecto intercambiamos comunicación radial con tres beques de pasajeros, el estar cerca isla Decepción, ya daba la impresión de que no íbamos a estar tan solos.

La derrota hasta la boca de pto. Foster (cráter del volcán que oficia de puerto) fue sin inconvenientes. Dejamos la Roca “vela” por babor y le guardamos el debido respeto a toda isobata menor de 40 metros. Las cartas náuticas en estas latitudes contienen muchos errores, sobre todo en cuanto a la latitud y longitud para cada punto. Esto lo pudimos comprobar al ingreso de los fuelles de Neptuno. En la carta de papel decía una cosa, la de la Pc marcaba otra longitud distinta y la del Plotter estaba aun mas corrida hacia el oeste. Esto hizo que tuviéramos que recurrir al GPS que Juan le había pedido cargar a Luis Campi del velero Antartikos. En el teníamos todos los WP y rutas de sus dos travesías antárticas. Siguiendo esos puntos ya nos sentíamos más seguros, y si bien habíamos leído todo lo referido a la isla en el derrotero y la condición de ingreso era buena, ver el Atlantis sobre la línea de otro que ya paso y bien era toda una garantía.

Miércoles 22 de enero de 2021


A las 00.30 hs. estábamos cruzando los fuelles de Neptuno (si ven el video sabran porque lo bautizaron asi). El consejo que habíamos recibido era, tratar de no entrar de noche. Pues bien, era ya pasado la medianoche y la claridad era aun como la de las 17 hs en invierno en Bs As.

El lugar donde nos guareceríamos de aquellos que se venia era en la otra punta del cráter. Poseíamos unos croquis de otros veleristas del mundo que habían estado ahí, y todos aconsejaban amarrar en Bahía Telefon, próximo a unos sacos en forma de trébol, que se formaron luego de la erupción de 1969 y que sumergió literalmente a la base chilena que se encontraba en ese lugar.

El saco mas recomendado era el del medio. Si bien era de reducidas dimensiones, nos ponía al socaire con un paredón de tierra y roca de unos 80 mts. Nos cubría perfectamente el 3º y 4º cuadrante de los vientos. El saco de la izquierda tiene poco calado y queda cerrado por la tierra en baja mar y el de la derecha si bien es más amplio y profundo esta más expuesto a los vientos. A las 3 de la mañana terminamos la maniobra de fondeo y tirado de los cabos a tierra. Luego de eso cenamos y brindamos por el lugar donde nos encontrábamos, dando las gracias a Dios y al universo, que permitieron nuestra presencia en Decepción. Sin más, y después de un día largo, nos fuimos a dormir.

Como no hubo “Diana” la salida de la bolsa de dormir fue pasado el mediodía, ya empezaban a sentirse vientos de 25 y 30 nudos. Una de nuestras amarras en la tierras se zafo de la roca. Juan con el Torry fueron a recolocarla, ante la mirada atenta de María Sara y mía. En un momento el viento mueve el gomón de la tierra al agua y este empieza a derivar lentamente. Ante nuestra advertencia se inicia una carrera desesperada de nuestros dos tripulantes terrestres y como era de suponer el Torry llego primero a la orilla. El gomón estaba cerca, pero ya aguas adentro y la boza de unos 10 metros de largo era lo que estaba más próximo. Poco a poco el Torry fue ingresando a las gélidas aguas, hasta que en un ultimo intento desesperado logra agarrar ese extremo de cabo. La cosa no le fue gratis. El agua le llego casi hasta el cuello.

Rápidamente retornaron. Se cambio de ropa nuestro héroe, y vimos como el viento iba subiendo en intensidad. Con más de 35 decíamos: imagínate lo que debe ser afuera.

Un rato antes de ese acontecimiento vimos que ingreso en el saco mas grande el Velero “Ocean Tramp” de Federico Guerrero, al cual saludamos por comunicación radial.

Nos fuimos a cenar con vientos aun crecientes y luego con alarma de fondo puesta nos metimos en la bolsa de dormir.

La violencia de esos vientos y las sacudidas del pobre Atlantis eran descomunales. Esa noche Juan y yo dormimos con el teléfono al lado, ya que hay una aplicación que nos muestra la pantalla del plotter. Todos estábamos atentos para ver si el barco se movía con esas sacudidas

Jueves 23 de diciembre de 2021


Este día transcurrió enteramente en el barco. No era para menos. Los gráficos del anemómetro mostraban en un lapso de 10 minutos una serie de serrucho que oscilaba de los 54-48 nudos hasta los 4-8 nudos de intensidad. Yo nunca había visto pasar en 30 segundo de 4 a 53 nudos. Hice capturas de pantalla para mostrar semejante violencia en el cambio a los amigos de la tribu y del club.  Fue impresionante también como se agarro el ancla y los sacudones del Atlantis cuando la catenaria de la cadena se estiraba y ya no había más recorrido por hacer. El “Ocean Tramp” durante la noche soltó el fondeo y se fue a otro lugar dentro del cráter un poco más reparado. La frase “imagínate lo que debe estar afuera” la repetíamos cada vez que el anemómetro y el rugido del viento aparecian.

Con semejante panorama, nos dedicamos a comer, leer y a reponer fuerzas dentro de la bolsa de dormir. El barco ya se sentía frio, por momentos, a pesar del abrigo que nos pusiéramos y el calentador de alcohol. A las 4 horas de su uso, hacia chillar las alarmas de monóxido de carbono, obligando a apagarlo y ventilar. El Webasto funciono de maravillas, pero consume gas oíl, que debemos cuidar para la vuelta.

Viernes 24 de diciembre de 2021.


Al despertarnos ya un poco tarde, dado que no había hora de levantada, notamos que el "Ocean Tramp" había recogido su fondeo abandonado con una boya, y había partido de Decepción. Nosotros también teníamos intención de hacer lo mismo, pero solo para mudarnos a la bahía de Balleneros. En este lugar están los restos de un antiguo asentamiento para la producción del aceite de este animal, en la época que en Europa se iluminaban las casa con este combustible. Tambien estaban las instalaciones abandonadas, y bastante venidas abajo, de una base británica.

Al momento de tratar de sacar el fondeo, quedamos varados en un banco en forma de lengua que se proyectaba hacia el centro. Esta no estaba en el croquis y nosotros ya la habíamos advertido. Fue imposible zafar la varadura, pues la marea seguía bajando. Como no había nada mas que hacer mas que esperar a que volviera a subir, decidimos desembarcar todos y caminar por la playa

La caminata duro un par de horas. El paisaje es imponente. Logramos apreciar en la costa de enfrente en la entrada a los sacos, focas de Weddell. Nos cruzamos por la playa con un par de pingüinos de barbijo y otros dos de pico rojo o también llamados de vincha. Por supuesto que fueron fotografiados a más que prudente distancia por la lente de la cámara de María Sara.

Yo aproveché, que ya el viento era nulo, e hice unas fotos aéreas para registrar la costa y la forma de esos sacos. Tratar de ver el Atlantis varado y si se podía ver la longitud de ese banco de lodo y piedra para ver la maniobra posterior.

Cuando salimos la proa del Atlantis estaba en el aire y se observaba el agujero que esta en el casco para el motor que ayuda a virar. Al regreso faltaba muy poco para que el agua llegara a la línea de flotación. Con una maniobra bastante precisa, tirando nuevamente un cabo a la costa y cazando de él; logramos sacar el Atlantis de esa posición. Cosa distinta fue intentar levantar el fondeo. Tanto tironeo hizo que el ancla estuviera mas que clavado, y la fuerza del malacate y los tironeo con la estropada del barco no lograran moverla. Entre todos nos mirábamos y nos preguntábamos que hacer. En un último intento y con una dirección distinta logramos zafar y nos fuimos a la Bahía de Balleneros.

Todas estas maniobras previas y el traslado hicieron que termináramos de fondear en nuestro nuevo destino cerca de las 23.15 hs

Nos dispusimos a preparar la cena de la nochebuena. Como el reloj siguió corriendo, tuvimos que alterar el cronograma. A las 00 brindamos por la navidad, luego cenamos. Comimos el pan dulce y ya bastante tarde nos fuimos a dormís